15. Crianza de becerras: 5 decisiones en maternidad que reducen diarrea, neumonía y pérdidas
- MVZ.EPA. Rubén Vázquez Aguilar

- 26 ago 2024
- 11 min de lectura
Actualizado: 3 jul
El primer día puede proteger el futuro del hato… o empezar la pérdida
La crianza de becerras empieza antes de que la becerra tome leche: comienza con vacas gestantes bien supervisadas, corrales limpios, cama adecuada, calostro de calidad y un protocolo claro de atención neonatal.
📘 La salud de las becerras define el futuro de todo el hato.
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🐄 Crianza de becerras: el futuro del hato empieza antes de la primera toma
La crianza de becerras no empieza cuando la becerra se enferma.
Empieza antes.
Empieza con la vaca gestante. Con el corral de maternidad. Con la cama. Con la limpieza. Con el parto. Con el calostro. Con la primera revisión. Con el manejo del personal.
Una becerra no arranca fuerte por suerte. Arranca fuerte porque el sistema no la deja empezar en desventaja.
Y ahí está el problema: muchas lecherías intentan corregir con tratamientos lo que debió prevenirse desde maternidad.
La diarrea y la neumonía en becerras lactantes son amenazas constantes. No solo cuestan medicamentos. También cuestan crecimiento, mano de obra, mortalidad, reemplazos y futuro productivo. En algunos escenarios, las pérdidas por mortalidad y tratamientos pueden llegar hasta $242,000 USD.
Y cada caso de enfermedad respiratoria bovina, o BRD, puede costar entre $50 y $80 USD en tratamientos, sin contar lo que se pierde después en producción.
Una becerra enferma no solo cuesta hoy.También puede producir menos mañana.
🧠 La maternidad no es un corral más
El corral de maternidad no es una sala de espera.
Es el primer filtro sanitario de la becerra.
Lo que pasa ahí puede marcar la diferencia entre una becerra fuerte y una becerra que empieza con diarrea, neumonía, bajo consumo, bajo crecimiento o menor desempeño futuro.
El problema es que muchas veces la maternidad se maneja como un espacio temporal: “ahí paren y ya”.
Pero no.
Ahí se juega una parte importante del futuro del hato.
Si el corral está sucio, húmedo, con mala cama, sin supervisión o con manejo brusco, la becerra nace en un ambiente cargado de riesgo.
Y una becerra recién nacida no tiene margen.
Su sistema inmune todavía depende de lo que el equipo haga en las primeras horas.
✅ Las 5 decisiones que protegen a la becerra desde el parto
1) Supervisar vacas gestantes
La primera decisión es vigilar a las vacas próximas a parto.
No se trata de estar encima de cada vaca sin criterio. Se trata de detectar a tiempo signos de parto inminente y complicaciones.
Revisa:
inquietud
separación del grupo
relajación de ligamentos
ubre llena
descarga
contracciones
tiempo de trabajo de parto
progreso real del nacimiento
signos de distocia
Una intervención oportuna puede cambiar el resultado.
Pero una intervención innecesaria o brusca también puede causar problemas.
La clave es tener personal capacitado que sepa cuándo observar, cuándo esperar y cuándo actuar.
2) Mantener corrales limpios y secos
La becerra nace húmeda, vulnerable y con defensas inmaduras.
Si cae en un ambiente sucio, mojado o cargado de estiércol, empieza la carrera contra bacterias, virus y parásitos desde el minuto uno.
Un corral de maternidad limpio reduce exposición a patógenos y mejora el bienestar de vaca y becerra.
Revisa:
humedad
acumulación de estiércol
ventilación
drenaje
densidad
limpieza entre partos
presencia de lodo
contacto con placentas o residuos biológicos
La limpieza no es estética.
Es prevención.
3) Usar cama adecuada
La cama es más importante de lo que parece.
Una cama cómoda, seca y absorbente ayuda a reducir frío, humedad, contaminación y estrés.
Materiales como paja o arena pueden funcionar si se manejan bien. El problema no es solo el material; es cómo se usa, cada cuánto se cambia y qué tan limpio se mantiene.
Una cama sucia convierte la maternidad en una incubadora de problemas.
Una cama seca y bien manejada ayuda a que la becerra respire mejor, descanse mejor y tenga menos exposición a patógenos.
En crianza de becerras, la cama no es relleno.
Es una barrera sanitaria.
4) Revisar salud y asegurar calostro
Después del nacimiento, la revisión debe ser inmediata.
No basta con ver que la becerra está viva.
Hay que revisar:
respiración
reflejo de succión
temperatura
ombligo
vigor
postura
capacidad para levantarse
signos de distocia
limpieza
identificación
toma de calostro
El calostro es la primera vacuna real de la becerra.
Debe ser de calidad, en cantidad suficiente y administrado a tiempo. Las primeras dos horas son críticas porque la capacidad de absorber inmunoglobulinas cae rápidamente.
Una becerra que recibe calostro de alta calidad en las primeras horas puede tener hasta 50% menos probabilidad de desarrollar enfermedades graves frente a una becerra que no lo recibe bien.
Ese dato debería estar pegado en cada maternidad.
Porque el calostro no es “darle tantito para que arranque”.
Es transferir defensa.
5) Manejo suave y separación oportuna
El manejo tranquilo reduce estrés en vacas y becerras.
Gritos, golpes, prisas, jalones y movimientos bruscos no solo son malos para el bienestar. También aumentan el riesgo de errores.
La becerra necesita un inicio ordenado:
atención sin estrés
limpieza
calostro
identificación
revisión de ombligo
traslado seguro
alojamiento limpio
registro del evento
La separación temprana de la madre, dentro de la primera hora después del nacimiento, puede reducir el riesgo de BRD bajo ciertos sistemas de manejo, especialmente cuando se busca controlar exposición ambiental y contacto con patógenos.
La clave no es separar por separar.
La clave es separar con protocolo.
🫁 BRD y neumonía: el golpe que no siempre se queda en la crianza
La enfermedad respiratoria bovina en becerras lecheras es uno de los problemas más caros porque no solo afecta el presente.
Puede afectar el futuro.
Una becerra con daño pulmonar durante la crianza puede crecer peor, requerir más tratamientos, llegar más débil al desarrollo y producir menos cuando entra al hato.
El daño respiratorio temprano puede perseguir al animal durante toda su vida productiva.
Y aquí hay algo importante: no todo empieza en la caseta o en el corral de crianza. Parte del riesgo puede empezar desde la maternidad.
Factores de manejo asociados con mayor riesgo de BRD incluyen:
vacas y vaquillas pariendo juntas
mala calidad o manejo de cama
partos en ambientes con mayor exposición
separación tardía
mala higiene
estrés
baja transferencia de inmunidad
poca capacitación del personal
En un estudio amplio de UC-Davis sobre becerras lecheras, se identificó que mezclar vaquillas de primer parto con vacas multíparas aumentó en 40% la probabilidad de que las becerras desarrollaran BRD.
Eso no es un detalle.
Es una señal de manejo.
💩 Diarrea: cuando el problema empieza por ambiente, calostro y manejo
La diarrea en becerras suele verse como un problema “normal”.
Y ahí está el riesgo.
Normalizar diarrea es aceptar pérdidas.
Cada caso implica:
deshidratación
menor consumo
más mano de obra
más tratamientos
mayor riesgo de mortalidad
retraso en crecimiento
más presión sobre el equipo
La diarrea no siempre se resuelve comprando más medicamentos. Muchas veces se reduce revisando lo básico:
higiene de maternidad
limpieza de utensilios
calidad del calostro
tiempo de administración
cama seca
manejo de ombligo
separación de animales enfermos
agua y leche limpia
capacitación del personal
El medicamento apaga incendios.
El protocolo evita que el corral se vuelva cerillo.
📊 Lo que pasa en maternidad se cobra después
El impacto económico de una mala crianza no siempre aparece el mismo día.
A veces aparece semanas después como diarrea. A veces aparece como neumonía. A veces como bajo crecimiento. A veces como becerras retrasadas. A veces como más tratamientos. A veces como menos producción futura.
En países con programas rigurosos de manejo y bienestar, como Dinamarca, la incidencia de BRD se ha logrado reducir a menos del 10%, mientras que la media global puede ubicarse entre 20% y 30%.
La diferencia no es magia.
Es sistema.
Y el sistema se construye con decisiones repetibles: limpieza, cama, calostro, vigilancia, registros, capacitación y respuesta rápida.
📘 Si en tu lechería la crianza de becerras se mide solo por “que no se mueran”, estás viendo una parte muy pequeña del problema.
Una acción aislada no corrige la crianza de becerras si no se revisan maternidad, higiene, cama, calostro, separación, ombligo, detección temprana, manejo suave, registros y capacitación como parte del mismo sistema.
Si no se mide, se normaliza.
Y lo que se normaliza se paga en diarrea, neumonía, tratamientos, mortalidad, becerras retrasadas y futuras vacas que nunca alcanzan su potencial productivo.
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✅ Protocolo básico de acción: maternidad y primeras horas
El objetivo no es complicar la operación.
El objetivo es que cada becerra nazca, reciba defensa, se revise y salga de maternidad con el menor riesgo posible.
1) Antes del parto: prepara la maternidad
Revisa diariamente:
limpieza del corral
cama seca y suficiente
drenaje
ventilación
sombra o confort térmico
densidad
disponibilidad de material limpio
equipo de asistencia
guantes
yodo o producto para ombligo
calostro disponible
biberón o sonda limpios
registros listos
La maternidad no se prepara cuando la vaca ya está pariendo.
Se prepara antes.
2) Durante el parto: observa con criterio
Registra:
hora de inicio de signos
progreso del parto
posición visible
tiempo de expulsión
necesidad de asistencia
quién intervino
dificultad del parto
condición de la becerra al nacer
La intervención debe ser oportuna, limpia y cuidadosa.
No se trata de sacar becerras a fuerza.
Se trata de ayudar cuando realmente hace falta.
3) Al nacimiento: revisa a la becerra
En los primeros minutos:
limpia vías respiratorias si es necesario
verifica respiración
revisa vigor
estimula si está débil
evalúa reflejo de succión
revisa temperatura si hay riesgo
observa si intenta incorporarse
revisa lesiones o señales de distocia
identifica a la becerra
Una becerra débil no debe “esperar a ver si se compone”.
La primera hora pesa mucho.
4) Ombligo: corta la puerta de entrada
El ombligo es una vía directa para infecciones.
Revisa:
limpieza
sangrado
inflamación
grosor
dolor
aplicación adecuada de desinfectante
El manejo de ombligo debe ser inmediato y registrado.
Un ombligo mal manejado puede terminar en infecciones, fiebre, articulaciones inflamadas y becerras que se atrasan desde el inicio.
5) Calostro: calidad, cantidad y tiempo
El protocolo debe responder tres preguntas:
¿el calostro es de buena calidad?
¿se dio suficiente?
¿se dio a tiempo?
La meta es administrar calostro de buena calidad lo antes posible, idealmente dentro de las primeras dos horas de vida.
Registra:
hora de nacimiento
hora de primera toma
volumen administrado
calidad del calostro
método de administración
quién lo dio
si hubo dificultad de succión
Sin registro, nadie sabe si el protocolo realmente se cumplió.
6) Separación y traslado: rápido, limpio y sin estrés
La becerra debe moverse a un lugar limpio, seco y seguro.
Revisa:
cama del área de crianza
temperatura
ventilación
contacto con otras becerras
limpieza de utensilios
riesgo de corrientes de aire
identificación visible
estado general al ingreso
Separar pronto no sirve si la mandas a un área sucia.
El protocolo debe cerrar el círculo: nacimiento limpio, calostro correcto, traslado seguro y alojamiento adecuado.
7) Primeras 24 horas: vigilancia activa
Durante el primer día, revisa:
apetito
temperatura
actitud
ombligo
heces
hidratación
respiración
postura
respuesta al alimento
Una becerra que se ve “apagada” el primer día necesita revisión.
No esperes a que tenga diarrea severa o neumonía evidente.
8) Capacitación del personal
La mejor instalación puede fallar con mal manejo.
El equipo debe saber:
cuándo intervenir en parto
cómo manejar calostro
cómo identificar becerras débiles
cómo desinfectar ombligo
cómo registrar datos
cómo mover animales sin estrés
cuándo avisar al responsable
Las lecherías que invierten en capacitación sobre manejo de maternidad pueden reportar hasta 25% menos problemas de salud en becerras.
El protocolo no vive en una carpeta.
Vive en el personal que lo ejecuta.
📊 Tabla rápida: punto crítico, riesgo y acción
Punto crítico | Riesgo si falla | Acción |
Supervisión del parto | distocia no detectada, becerra débil | revisar progreso y actuar con criterio |
Corral sucio o húmedo | diarrea, infecciones, ombligo contaminado | limpiar, secar y cambiar cama |
Cama inadecuada | frío, humedad, patógenos | usar cama seca, cómoda y absorbente |
Calostro tarde o malo | baja inmunidad, más enfermedad | medir calidad, dar suficiente y registrar hora |
Manejo brusco | estrés, errores, lesiones | capacitar al equipo y reducir presión |
Separación tardía | mayor exposición ambiental | separar con protocolo limpio y rápido |
Sin registros | no se detectan fallas | registrar parto, calostro, ombligo y salud |
❌ Qué NO hacer
No tratar la maternidad como un corral cualquiera.
No dejar becerras recién nacidas en cama húmeda o sucia.
No asumir que “tomó algo” de calostro es suficiente.
No retrasar la primera toma.
No mover becerras sin revisar ombligo, respiración y vigor.
No mezclar protocolos según quién esté de turno.
No normalizar diarrea o neumonía como parte de la crianza.
No esperar a que la becerra esté grave para actuar.
No capacitar una vez y pensar que ya quedó.
No medir solo mortalidad; también mide enfermedad, crecimiento y tratamientos.
🚨 Cuándo escalar
Escala con el MVZ o responsable técnico si:
hay aumento de diarrea
hay aumento de neumonía
las becerras no consumen bien
hay becerras débiles repetidamente
hay ombligos inflamados
hay mortalidad neonatal
hay partos difíciles frecuentes
hay fallas de calostro
hay lotes con crecimiento bajo
hay cambios de cama, ambiente o personal y suben los problemas
En crianza, esperar puede ser caro.
Una becerra que se atrasa en los primeros días puede cargar esa desventaja durante meses.
🧠 En resumen
La crianza de becerras no empieza en la caseta ni en el tratamiento.
Empieza en maternidad.
Las 5 decisiones clave son simples, pero no pequeñas: supervisar vacas gestantes, mantener corrales limpios y secos, usar cama adecuada, revisar salud y calostro, y aplicar manejo suave.
Cuando esas decisiones fallan, aumentan diarrea, neumonía, BRD, tratamientos, mortalidad y pérdidas futuras.
Cuando se hacen bien, la becerra arranca con más defensa, menos estrés y mejor oportunidad de convertirse en una vaca productiva.
En HerdSecure, la maternidad no se ve como el final de una gestación.
Se ve como el inicio económico del futuro del hato.
Porque una becerra bien criada no solo sobrevive.
Construye rentabilidad.
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Referencias
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