El metano es el gran desafío de la ganadería: su efecto es 28 veces más fuerte que el CO₂. Hoy, la biotecnología bovina ofrece soluciones reales: genética selectiva, edición genética y probióticos que reducen hasta 30 % las emisiones sin perder productividad. Cada kilo de metano evitado es también un kilo ganado en competitividad y acceso a mercados premium.
Las vacas de desecho no son simples “vacas flacas”. Representan entre 15 % y 25 % de los ingresos anuales en establos, pero la mayoría se venden sin estrategia y pierden hasta 30 % de su valor. Planificar su salida, engorda final y trazabilidad puede convertirlas en un activo rentable. En la ganadería mexicana, el descarte bien manejado paga más de lo que parece.