La paradoja de la proteína es clara: mientras en países ricos el consumo de carne y leche se estanca, en países pobres sigue muy por debajo de lo necesario para un desarrollo sano. Con una población que superará los 10 mil millones, la demanda global de proteína seguirá creciendo. El modelo lineal de producción bovina ya no alcanza. La bioeconomía circular permite generar más proteína y más valor de cada vaca, con menor huella ambiental y mayor seguridad alimentaria.
La carne no solo nutre el cuerpo, también el cerebro. Hierro hemo, vitamina B12 y zinc impulsan memoria, aprendizaje y desarrollo cognitivo en todas las etapas de la vida, especialmente en niños y jóvenes. En este blog explicamos los beneficios de comer carne frente a dietas que la eliminan, mostramos qué nutrientes son insustituibles y cómo impactan en el cerebro. Una dieta balanceada es clave, pero la carne juega un rol único que ningún suplemento puede replicar.