La fiebre aftosa en México no debe verse como una amenaza lejana. En un país libre sin vacunación, un brote podría cerrar mercados, restringir movilización y golpear leche, carne y flujo de efectivo. Este artículo explica por qué el verdadero problema no es solo el virus, sino todo lo que detona después, y por qué la bioseguridad ya no puede seguir tratándose como relleno.