La carne vegana prometía reemplazar a la carne, pero se topó con el mercado: precio, sabor y confianza. Mientras tanto, en EE. UU. el discurso nutricional se mueve hacia “comida real”, y la demanda global de carne sigue creciendo. La pregunta ya no es filosófica: ¿quién va a proveer carne real con margen, sin pérdidas invisibles?